jueves, 17 de diciembre de 2009

UNA MUERTE ESTERIL


La difícil encrucijada en la que se encuentran las autoridades Españolas con el caso de Aminetu Haidar nos hace preguntarnos que pasara si acaba muriendo en España tan necesario personaje para la lucha del pueblo Saharaui por su independencia.


La causa del pueblo Saharaui está llena de victimas heroicas en su mayoría anónimas que durante décadas han perdido lo más preciado que tenían por defender la independencia del pueblo Sahara. Que Aminetu Haidar pase a engrosar la lista de la victimas, es un error que el pueblo de Sahara no debería permitirse, puesto que la lucha por la independencia del Sahara necesita de mentes lucidas y capaces como la suya, para conducir a ese pueblo a la independencia y porque ese pueblo necesitara para construir el estado Saharaui, a mujeres como ella, es evidente también que las mujeres del Sahara necesitaran un referente vivo en quien mirarse, y que ellas no se merecen perder a una mujer que algún día en el estado libre del Sahara hable en su nombre y coloque a la mujer Saharaui en un lugar a la misma altura que el hombre en esa joven nación. Y es que su inmolación, solo beneficia a quienes pretenden seguir ocupando de forma ilegitima el Sahara su muerte solo se convertirá en un acto estéril que dejara huérfana a una sociedad necesitada de mujeres como ella, a una familia que verá su vacio irremplazable y a un mundo que necesita personas dispuesta a luchar contra las injusticias y que la necesita viva para que enseñe a las próximas generaciones que el camino hacia un objetivo no pasa nunca por la violencia, ella ha de ser un ejemplo vivo para su pueblo, de cómo se ha de luchar contra la opresión y no una mártir que inútilmente muera silenciando su voz.


En lo que respecta a los culpables está claro que el primer y principal culpable es quien decidió echarla de su país, después están quienes tiene la responsabilidad de convocar el referéndum para determinar que es lo que quiere hacer el pueblo Saharaui, pero en ningún caso España es culpable de lo que a ella le pase, puesto que está claro que de no haber conseguido echarla de Marruecos seguramente hubiese muerto en una cárcel Marroquí y entonces todos seguirían acusando a España de haberla abandonado, difícil encrucijada en la que se encuentra España, una difícil encrucijada en la que nos dejaron otros hace mucho tiempo.

Antonio Garcia Leal ®
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