miércoles, 4 de abril de 2012

ESPAÑA, PAÍS DE AMNISTÍAS



Ha llovido mucho desde que en 1984 Miguel Boyer con decretase la primera amnistía fiscal de la España democrática,  su la finalidad,  conseguir meter en la caja del erario público algunos de los millones que las clases pudientes, otrora dirigentes habían evadido del control de la hacienda pública,  que en aquellos días, en los que la en la banca española existía aun el secreto bancario, o cuando aun no existía el IVA (Impuesto sobre el valor añadido), esta amnistía supuso un leve empujón de dinero negro a las maltrechas arcas, mediante la compra de pagares del tesoro sin penalización fiscal, además de dotar  al adquiriente del anonimato, algo impensable si se mira hoy fríamente, pero excusable, si se tiene en cuenta que hubo muchas cosas que en esos días como hoy, seguían  y siguen bien atadas; aunque  esta no sería la última vez que un gobierno socialista decretaría una amnistía, ya que en 1991 cuando el ministro de hacienda era Carlos Solchaga, se ofreció al defraudador canjear su dinero negro, por pagares del tesoro denominados, deuda pública especial, con un tipo de interés inferior al del mercado, en ningún caso estas medidas colmaron las expectativas creadas.

La siguiente ocasión y la ultima en la que un gobierno socialista plantearía esta posibilidad, fue en 2010, en el auge de la crisis económica y a dos años vista de las elecciones,  ante una brutal falta de liquidez, en esa ocasión, con Zapatero a la cabeza del ejecutivo, el plantearlo supuso, que el entonces líder de la oposición   Mariano Rajoy la tachase de ocurrencia y que María Dolores de Cospedal, ahora secretaria general del partido popular, la tachase de medida antisocial.

Tras la breve historia sobre las amnistías fiscales en España, que parafraseando al señor Rajoy las tachare de ocurrencias, la primera cosas que me planteo es, ¿es ético y moral en un tiempo de recortes amnistiar al defraudador fiscal?, yo creo que no, puesto que el que se va a beneficiar de esta amnistía, ha sido insolidario con el resto de ciudadanos, se ha beneficiado de los servicios que le brindaba el estado al que ha defraudado y seguramente pertenece a las clases pudientes de este país, y esto, visto desde mi perspectiva,  como simple contribuyente que está expuesto a que un error en su declaración le suponga un multa millonaria para mi microeconomía, no es aceptable a mi me enseñaron que robar tiene sus consecuencias  y el estado ha de estar allí para hacer cumplir la ley.  


También me pregunto ¿Qué ha cambiado para que las ocurrencias de Zapatero, sean ahora medidas brillantes?, en mi opinión lo único que ha cambiado es el color político del gobierno, antes gobernaba la izquierda, y ahora gobierna la derecha, una derecha demagógica e hipócrita que tiene un discurso cambiante y carente de objetivos que nos conducirá sin lugar a dudas a ninguna parte; un gobierno que en  palabras de su ministro de hacienda pone énfasis en que lo primero es el déficit; lo segundo es el déficit; y lo tercero es el déficit; olvidándose que este país lo componen personas de carne y hueso que constituyen con su trabajo diario, el PIB de este país.

Pero lo peor de todo es que la ocurrencia del gobierno para recaudar entre los defraudadores, estima que se recaudaran 2500 millones de euros, unas previsiones muy positivas si se tiene en cuenta que no se puede cifrar la intención del defraudador, ya que ¿podemos saber con certeza que ese dinero va aflorar?, en mi opinión no y aventurarlo supone a mí juicio, como comprar un billete de lotería  y esperar que toque para pagar la hipoteca del próximo mes.

No obstante antes de aflorar los millones de dinero negro al  ejecutivo de Rajoy  le surgen los problemas para llevar adelante su anunciada amnistía fiscal, ya que País Vasco, o Navarra ya han dicho que no la van aplicarla  argumentando algo que resulta obvio, lo que ha de hacerse es perseguir al defraudador.

Para concluir decir que yo no estoy a favor con la amnistía fiscal porque la considero injusta, e injustificable que en plena crisis económica, en la que la mayoría ha de apretarse el cinturón, el defraudador pagando un 10 % se vaya de rositas con el dinero que ha estafado a la hacienda pública, no es educativo ni útil para el ciudadano permitir que exista el fraude fiscal y menos hacer amnistías que sirvan para mantener el estatus de vida de unas personas que se dicen son las clases pudientes de este país.


Antonio Garcia Leal ®
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