domingo, 15 de noviembre de 2009

HAY QUE IMPLICARSE

El día 2 de Julio de 1855, un puñado de hombres libres, cansados de ser explotados por la patronal en la ciudad de Barcelona empezaron el primer paro general de la historia de España. Este duro 11 días y se hizo para pedir unas condiciones de trabajo más dignas. Ahora a la mayoría de los obreros solo les preocupa el deporte y las vacaciones de verano y los que están un poco más concienciados les preocupa el salario, pues bien es hora de que eso cambie, nuestra obligación es la de hacer que eso cambie tenemos que luchar por la mejora de nuestras condiciones, nuestros bisabuelos lo hicieron para mejorar sus condiciones de trabajo, nuestros abuelos lucharon por las libertades que trajo la II República. Y nuestros padres comenzaron la huelga más larga desde el fin de la guerra civil el 11 de noviembre de 1975 en una fábrica de Cornella por un despido injustificado.
Ahora bien si cualquiera de los obreros de 1855 levantara la cabeza y viera lo que tenemos, se sorprendería de ver lo poco que hemos mejorado, porque si bien es cierto que tenemos unos derechos ampliamente superiores a los que ellos tenían, también es cierto que si nos seguimos aburguesando y despreocupándonos al final volveremos a las condiciones laborales de hace 150 años, o como lo vio Fritz Lang en su película de 1926 Metrópolis, donde los obreros del futuro mundo viven para satisfacer las necesidades de la clase dirigente y su voluntad de lucha ha sucumbido.
Por eso nosotros tenemos que recoger el testigo y comenzar de a luchar por nuestros derechos de la misma forma que lo hicieron nuestros ancestros, con la misma fe y fuerza unidos por un único ideal, el de la mejora de nuestras condiciones laborales, el de el avance de nuestras sociedad hacia una más justa e igualitaria, por eso tenemos que implicarnos más, afiliándonos a los sindicatos, dando nuestra opinión sobre las cosas que nos afectan, tenemos que pensar que los políticos nos miran en la distancia y que en ocasiones están demasiado preocupados pensando en acceder al poder o en mantenerlo.
Por eso para luchar ahora hemos de vertebrar nuestra fuerza atraves de los sindicatos, hay que tomar el timón de estos y empezar de nuevo a luchar por la conciliación de la vida familiar con la vida laboral , por unos salarios dignos y proporcionados a los costes de la vida, hay que luchar de forma dura y frontal contra la deslocalización porque eso solo conlleva a mano de obra barata que en definitiva significa explotación laboral en otros países donde las libertades dejan mucho que desear. Hay que poner freno a los accidentes de trabajo concienciando a los trabajadores y a los empresarios, en definitiva hay que comenzar a tomar decisiones que hagan caviar las perspectivas de futuro de nuestra sociedad por que le futuro empieza hoy ahora.
Quiero concluir esto diciendo que no todo está perdido y que nada está ganado, no se trata de quedarse quieto mirando lo que hacen los demás, se trata de implicarse, se trata de aportar aunando esfuerzos en una misma dirección y ante todo se trata de pensar que los que el 2 de Julio de 1855 empezaron aquella huelga no obtuvieron nada de lo que pedían pero sentaron un precedente plantaron una semilla que fue creciendo poco a poco en el interior de cada trabajador y de dicha semilla ahora tenemos al gran árbol sindical que nos da
cobijo con sus fuertes y frondosas ramas. Pero para que eso continúe debemos de seguir regándolo y nunca nos dejara desprotegidos.

Antonio Garcia Leal
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